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La difusión de videos de una adolescente golpea a su familia: “No la estamos pasando bien”

La familia atraviesa una situación difícil desde junio, cuando realizó una denuncia ante la Fiscalía General. La circulación de videos sin el consentimiento de la adolescente habría agravado su estado emocional, por lo que recibe asistencia psicológica y continúa sus estudios de manera virtual.

Una madre expresó su preocupación y el profundo sufrimiento que atraviesa su familia luego de que se difundieran videos de su hija adolescente sin su consentimiento. En una entrevista radial, relató las consecuencias emocionales que sufrió la joven y cuestionó la respuesta de la institución educativa ante lo sucedido.

“No la estamos pasando bien”, manifestó la mujer al describir el complejo momento que vive junto a su hija, quien recibe tratamiento psicológico y debió modificar su rutina cotidiana a raíz de esta situación.

Una situación que se prolonga desde junio

Según el testimonio de la madre, el conflicto comenzó meses atrás y motivó la presentación de una denuncia ante la Fiscalía General en junio. La mujer explicó que, desde entonces, la familia atraviesa distintas circunstancias que afectaron el bienestar emocional de la adolescente.

La difusión de los videos representó un nuevo golpe para la joven, que ya se encontraba en un proceso de recuperación. “Fue como volver a que mi hija retroceda mucho”, expresó su madre, al referirse al impacto que tuvo la circulación del material.

Actualmente, la adolescente cuenta con acompañamiento psicológico y el apoyo de su entorno familiar. Sin embargo, dejó de concurrir presencialmente a clases y continúa con sus estudios de manera virtual.

La situación resulta especialmente dolorosa porque la joven transita el último año de la secundaria, una etapa en la que esperaba compartir con sus compañeros las actividades y experiencias propias del cierre de su vida escolar.

El reclamo por la respuesta de la institución educativa

La mujer también manifestó su disconformidad con el acompañamiento recibido por parte de las autoridades escolares.

De acuerdo con su relato, tomó conocimiento de la circulación del material cuando su hija se lo mostró. Al día siguiente, decidió comunicarse con la institución educativa para informar lo ocurrido y enviar los videos.

Sin embargo, consideró que la respuesta recibida no estuvo a la altura de la gravedad de la situación. “Ellos siempre se ampararon pidiendo los fundamentos legales”, sostuvo durante la entrevista.

La madre afirmó que el contenido habría sido obtenido y difundido sin la autorización de su hija, aunque reconoció que desconoce cómo se habría accedido al teléfono celular. Las circunstancias deberán esclarecerse en el marco de las actuaciones correspondientes.

Una denuncia y una investigación en curso

Durante la entrevista, la mujer también hizo referencia a la denuncia presentada en junio y a las medidas realizadas en el marco de esa investigación, entre ellas la toma de declaraciones y actuaciones relacionadas con teléfonos celulares.

Además, explicó que inicialmente había intentado encontrar una salida al conflicto que permitiera evitar una mayor exposición y sufrimiento para su hija. Su intención, según relató, era que los involucrados reconocieran lo sucedido y ofrecieran disculpas.

No obstante, esa posibilidad no prosperó, de acuerdo con su testimonio. También formuló cuestionamientos sobre la intervención de otro querellante, aunque sus apreciaciones sobre los motivos de esa participación no constituyen hechos acreditados.

La prioridad: proteger a la adolescente

Mientras se desarrollan las actuaciones, la principal preocupación de la familia es acompañar a la joven y procurar que pueda recuperar su bienestar emocional y continuar con su educación.

El caso vuelve a poner en evidencia las consecuencias que puede tener la difusión de imágenes o videos sin consentimiento, especialmente cuando las personas afectadas son adolescentes. La exposición puede profundizar el sufrimiento, alterar los vínculos personales y afectar la continuidad de la vida escolar.

En este contexto, es fundamental evitar la reproducción y circulación del material, preservar la identidad y la intimidad de la joven y permitir que la investigación avance sin anticipar responsabilidades.

Detrás de los videos y de la repercusión pública existe una adolescente cuya intimidad y bienestar deben ser protegidos, junto a una familia que intenta atravesar una situación que, según el testimonio de su madre, ha marcado profundamente sus vidas.

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