
La abogada querellante Giselle Saseta cuestionó los tiempos que demandó una causa iniciada en 2019 y sostuvo que la demora pudo haber influido en el desenlace del juicio. El jurado popular declaró no culpable al acusado y ahora la querella analiza los pasos a seguir.
La resolución de un juicio por jurados volvió a poner en debate la necesidad de agilizar los procesos judiciales en causas que involucran a niños, niñas y adolescentes. Tras el veredicto de no culpabilidad del acusado, la abogada que representa al padre de la joven, Giselle Saseta, manifestó su disconformidad y cuestionó el tiempo transcurrido desde el inicio de la investigación.
La causa se inició en 2019, cuando la denunciante era menor de edad. Durante la investigación se incorporaron distintos elementos probatorios, entre ellos una entrevista realizada bajo el sistema de Cámara Gesell y peritajes médicos.
Sin embargo, el debate oral se llevó adelante varios años después. Durante el juicio, la joven, actualmente mayor de edad, se retractó de la denuncia original y brindó una explicación diferente sobre los motivos que habían dado origen a la acusación.
Frente a este escenario, Saseta sostuvo que la demora en llevar el caso a juicio pudo haber tenido consecuencias sobre el desarrollo del proceso. En declaraciones al programa Tiempo Real de Ancasti Streaming, planteó la necesidad de que las causas donde las víctimas son menores tengan una tramitación más rápida.
“Si este debate se hubiese llevado a cabo hace uno o dos años, otro hubiese sido el resultado”, sostuvo la letrada, al referirse al tiempo transcurrido entre el inicio de la investigación y la realización del debate.
La importancia de los tiempos judiciales
La representante de la querella puso el foco en el impacto que puede generar el paso del tiempo en investigaciones de esta naturaleza, particularmente cuando se trata de personas menores de edad.
Según explicó, durante la etapa investigativa se habían reunido elementos que la querella consideraba relevantes para sostener la acusación. No obstante, durante el juicio se produjo un cambio sustancial en el relato de la joven, situación que fue considerada por el jurado al momento de emitir su veredicto.
El caso vuelve así a instalar una discusión sobre los tiempos de la Justicia y la necesidad de evitar demoras prolongadas en procesos que requieren un abordaje especializado y que involucran a menores.
Esperan los fundamentos para definir los próximos pasos
Tras el veredicto de no culpabilidad, la querella aguarda ahora los fundamentos de la resolución del juez técnico. A partir de ese momento, evaluará la posibilidad de presentar algún recurso.
Saseta explicó que, al tratarse de una decisión adoptada por un jurado popular, las posibilidades de impugnación para la acusación son acotadas y deberán analizarse a partir de los fundamentos que se conozcan.
Mientras tanto, el caso genera repercusiones en torno a la importancia de garantizar procesos judiciales ágiles, especialmente en investigaciones que involucran a menores, sin dejar de resguardar las garantías de todas las partes y el debido proceso.
La causa continuará ahora su recorrido judicial a partir de los fundamentos del veredicto y de las decisiones que adopte la querella.
