
Hay noticias que cuesta escribir. Esta es una de ellas.
Lionel Messi anunció este lunes su retiro de la Selección Argentina y puso punto final a una historia que comenzó hace más de dos décadas y que terminó convirtiéndose en una de las páginas más importantes del fútbol argentino.
El capitán de la Albiceleste comunicó su decisión a través de un emotivo mensaje, luego del Mundial 2026. Así, a los 39 años, el rosarino decidió cerrar su ciclo con la camiseta que defendió desde 2005.
Del dolor a la gloria
El camino de Messi con Argentina no fue sencillo. Durante años tuvo que convivir con críticas, finales perdidas y la enorme presión de una camiseta que parecía exigirle siempre un poco más.
La derrota en la final del Mundial de Brasil 2014 y las dos finales consecutivas de Copa América perdidas ante Chile fueron algunos de los momentos más duros de su carrera. En 2016 incluso había anunciado su renuncia al seleccionado, aunque finalmente regresó.
Y entonces llegó la transformación.
Con Lionel Scaloni como entrenador, Messi lideró a una generación que devolvió a Argentina a lo más alto: Copa América 2021, Finalissima 2022, Mundial de Qatar 2022 y Copa América 2024.
El sueño que durante tantos años parecía imposible finalmente se hizo realidad en Qatar. Messi levantó la Copa del Mundo y completó la colección de títulos que tanto había buscado.
Los números de una leyenda
Su despedida deja cifras difíciles de igualar.
Messi termina su recorrido internacional con 207 partidos y 125 goles, convirtiéndose en el máximo goleador histórico de la Selección Argentina y en el futbolista con más presencias. También cerró su etapa como una de las grandes figuras de la historia de los Mundiales.
Pero detrás de cada número hay una historia: goles inolvidables, asistencias, lágrimas, festejos, frustraciones y, finalmente, la alegría de ver a la Argentina nuevamente campeona del mundo.
Un adiós que marca el final de una generación
Messi se va, pero deja mucho más que estadísticas y trofeos.
Deja una camiseta número 10 que durante años pareció llevar su nombre. Deja recuerdos compartidos por varias generaciones de argentinos. Y deja la imagen de aquel niño que llegó desde Rosario para convertirse en el capitán que finalmente levantó la Copa del Mundo.
El fútbol argentino tendrá que aprender a mirar hacia adelante sin él dentro de la cancha.
Porque durante más de 20 años, cada vez que Argentina jugó, millones buscaron primero un mismo número: el 10.
Ahora ese número quedará asociado para siempre a una historia que comenzó con un sueño y terminó con una Copa del Mundo.
Gracias, Leo. Por los goles, por las lágrimas, por insistir cuando parecía que no se podía y, sobre todo, por haber elegido siempre a la Argentina.
La camiseta seguirá siendo celeste y blanca.
Pero desde hoy, el fútbol argentino tendrá para siempre una ausencia imposible de llenar.
