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Preocupación en una escuela de Catamarca por la creciente demanda de acompañamiento emocional

El director general del Colegio Padre Ramón de la Quintana, Rubén Martí, describió la situación que atraviesa la institución y señaló que alrededor de un centenar de estudiantes requiere actualmente acompañamiento por distintas dificultades vinculadas al bienestar emocional. El escenario obligó a reforzar los equipos profesionales que trabajan dentro de la escuela.

La salud emocional de los estudiantes se convirtió en uno de los principales desafíos que enfrenta actualmente la comunidad educativa. Así lo planteó el licenciado Rubén Martí, apoderado legal y director general del Colegio Padre Ramón de la Quintana, al analizar la realidad de las escuelas y las dificultades que atraviesan niños y adolescentes.

Durante una entrevista, el directivo indicó que en su establecimiento identificaron aproximadamente 100 estudiantes con diferentes problemáticas relacionadas con la salud mental, entre ellas situaciones de angustia, ataques de pánico y cuadros depresivos. También mencionó que la institución cuenta con alumnos que requieren acompañamientos pedagógicos individuales.

Una realidad que impacta directamente en las aulas

Martí explicó que estas situaciones tienen consecuencias concretas sobre la dinámica cotidiana de la escuela. Según señaló, resulta difícil sostener exclusivamente los objetivos académicos cuando un estudiante atraviesa una situación emocional que requiere atención y acompañamiento.

Frente a esta realidad, la institución debió ampliar su estructura de apoyo e incorporar profesionales de distintas áreas, entre ellos psicólogos, psicopedagogos, asistentes sociales y docentes especializados.

El objetivo es generar herramientas para acompañar a los estudiantes y, al mismo tiempo, brindar respuestas a las familias y docentes que forman parte de la comunidad educativa.

El rol de las familias y los límites

Durante la entrevista, el director también se refirió al papel de las familias en el proceso educativo y sostuvo que los adultos tienen una responsabilidad central en la formación de niños y adolescentes.

En ese sentido, cuestionó lo que considera una pérdida de límites y de acompañamiento adulto, y vinculó esta situación con algunas de las dificultades que actualmente aparecen dentro de las escuelas. Se trata de una interpretación expresada por el directivo en el marco de su análisis sobre la educación.

Una preocupación que excede a una sola escuela

Más allá de la situación particular del establecimiento, el planteo vuelve a poner en el centro del debate el bienestar emocional de los estudiantes y la capacidad de las instituciones educativas para acompañar problemáticas cada vez más complejas.

La presencia de equipos interdisciplinarios dentro de las escuelas aparece, en este contexto, como una herramienta para detectar situaciones que requieren atención y acompañar a estudiantes y familias.

El diagnóstico planteado por Martí abre así un debate sobre los desafíos que enfrenta actualmente la educación: cómo sostener el aprendizaje cuando las escuelas también deben responder a necesidades emocionales, sociales y familiares que exceden el aula.

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