
La propuesta contempla formación, capacitación laboral y un compromiso inicial de dos años. Los requisitos pueden variar según la fuerza y las vacantes disponibles.
El Servicio Militar Voluntario vuelve a ocupar un lugar en la agenda nacional durante septiembre de 2026, con una convocatoria destinada a personas que quieran incorporarse de manera voluntaria a las Fuerzas Armadas.
El régimen no implica un regreso del servicio militar obligatorio. La incorporación es voluntaria y está sujeta al cumplimiento de los requisitos establecidos y a las necesidades de cada fuerza.
¿Quiénes pueden incorporarse?
La convocatoria general alcanza a jóvenes de entre 18 y 28 años, aunque las condiciones concretas de ingreso pueden variar de acuerdo con la fuerza a la que se aspire.
En el caso del Ejército, la información difundida para la convocatoria establece como referencia una edad de 18 a 24 años, además de otros requisitos vinculados con la nacionalidad, los estudios y las evaluaciones correspondientes.
Entre las condiciones generales se encuentra haber completado la educación primaria y aprobar el examen psicofísico requerido. La normativa también establece mecanismos para que quienes ingresen sin haber terminado el nivel secundario puedan completar esos estudios durante su permanencia.
Un período inicial de dos años
Una vez superada la etapa de admisión, quienes resulten incorporados asumen inicialmente un compromiso de servicio de hasta dos años.
Antes de obtener el alta correspondiente deben atravesar un curso de admisión e instrucción militar, cuya duración está fijada entre 10 y 12 semanas, dependiendo de las necesidades y disposiciones de cada fuerza.
La continuidad después de ese período no es automática. Para renovar el compromiso se deben cumplir determinadas condiciones relacionadas con el desempeño, las aptitudes y la finalización de los estudios secundarios, entre otros aspectos establecidos por la reglamentación.
Formación y capacitación
Uno de los principales aspectos del régimen actualizado es que la propuesta no se limita a la formación propia de las Fuerzas Armadas.
Los soldados voluntarios también pueden acceder a instancias de capacitación y formación para el trabajo, con la posibilidad de acreditar conocimientos y competencias laborales.
La convocatoria de septiembre vuelve a poner el foco sobre un régimen que busca incorporar voluntarios y, al mismo tiempo, brindar herramientas de formación para su desarrollo posterior.
La normativa vigente establece además que quienes permanezcan en el sistema deben avanzar en la finalización de la educación secundaria cuando todavía no la hayan completado.
De esta manera, el Servicio Militar Voluntario se presenta como una alternativa que combina formación institucional, educación y capacitación laboral, aunque la incorporación y permanencia dependen de los requisitos y necesidades de cada fuerza.
